*Congreso convertido en ring
*Foto afuera, ruido adentro
*El discurso que no tapa la realidad
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La guerra de porros en el Congreso del Estado estuvo marcada por los insultos, las verdades a medias, los gritos y la pésima intervención de diputados que intervinieron como si estuvieran en un lavadero de vecindad.
Si bien, el actuar del equipo de seguridad del Legislativo, llegó a la sesión y echó a los porros enviados por los diputados del PAN, la escena fue de vergüenza y es que también Morena llevó a su caballada, pero evidentemente fueron derrotados en escándalo e injurias por los panistas.
Peor aún, cuando los diputados de Morena se distrajeron de la sesión para arremeter contra los jóvenes que lanzaban consignas en contra del narcogobierno de Morena, especialmente al de Sinaloa.
Lo que sí es cierto es que por primera vez en mucho tiempo, el PAN gana una en la guerra sucia, pues ya parecía que estaban conformados a ser víctimas y clientes de Morena quienes les estaban ganando todos los embates cochinos.
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La gobernadora Maru Campos anduvo en Aguascalientes en donde se reunión con sus homólogos y compañeros de partido, Tere Jiménez, Libia Denisse y con Mauricio Kuri.
Todos recibieron a la presidenta de la comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, con quien abordaron temas de gobierno, sobre todo asuntos enfocados en el humanismo de las políticas públicas, pero claro, también asuntos de índole político.
Dicen los que saben, que Maru se fue a despejar la mente de todo el desorden que hay en Chihuahua por el asunto de los agentes de la CIA y los absurdos reclamos morenistas, aunque lo hubiera pensado dos veces, pues seguramente esa ausencia se convertirá en más golpeteo político.
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La presidente Claudia Sheinbaum salió a descalificar a quienes cuestionan la narrativa oficial, acusándolos de apostar por la intervención extranjera. El problema es que el discurso no alcanza para ocultar lo evidente: las acusaciones que rodean a Rubén Rocha Moya y otros señalados no nacieron en la oposición, sino en investigaciones que cruzan fronteras. Convertir la crítica en traición a la patria es una jugada vieja, pero cada vez menos efectiva. El país no está para etiquetas ideológicas, está para respuestas concretas ante un problema que desborda al Estado.
La realidad es más incómoda: la inseguridad sigue siendo el tema central para los mexicanos. Datos recientes del INEGI colocan a la violencia como la principal preocupación nacional, por encima de cualquier narrativa política. Mientras desde el poder se insiste en defender posiciones, la percepción ciudadana camina en sentido contrario. Y ahí es donde el discurso se rompe: cuando la gente vive una cosa y el gobierno intenta vender otra. No es falta de comunicación, es desconexión total.
El problema para la 4T no es lo que diga la oposición ni lo que venga desde el extranjero, es el desgaste interno. El respaldo electoral con el que llegó Sheinbaum no es un cheque en blanco, y menos en un contexto donde los temas de seguridad y presuntos vínculos con el crimen comienzan a pesar más que cualquier promesa de transformación. Cuando el poder se encierra en su propia narrativa, deja de ver la realidad… y ahí es donde empiezan las derrotas. Puedes controlar el discurso, pero no la realidad.

