El papa hizo este lunes un llamamiento a la unidad de la Iglesia y advirtió de que la comunión no se construye “endureciéndose en las propias posiciones”, durante una misa celebrada en la basílica de San Pedro con ocasión de la festividad de los santos Pedro y Pablo.
La comunión, en la Iglesia, no se construye endureciéndose en las propias posiciones, sino buscando, en los corazones de todos, los puntos de encuentro en la Verdad, a cuya única luz todos se convierten en instrumentos de crecimiento para los demás”, aseguró.
Durante su homilía, el pontífice estadounidense utilizó la figura de san Pedro y el símbolo de sus llaves para recordar que estas no son para “derribar las puertas, sino para abrirlas y cerrarlas”, con el fin de convertir “habitaciones aisladas en una única casa acogedora”.
Una llave no es para derribar las puertas, sino para abrirlas y cerrarlas, buscando en su interior las manivelas adecuadas y acompañando sus movimientos, para deshacer los bloqueos, deslizar las clavijas y que las hojas giren libremente sobre sus bisagras, uniendo los espacios y convirtiendo tantas habitaciones aisladas en una única casa acogedora”, subrayó.
La tradicional celebración por el día de ambos santos, fiesta local en Roma, sirvió también al obispo de Roma para reivindicar que la grandeza de los pilares de la Iglesia no radicó en la perfección, sino en su capacidad de conversión.
De Pedro aseguró que su grandeza de espíritu “no significa que fuese perfecto”, y recordó que negó a Jesús durante la Pasión para luego derramar “lágrimas sinceras de arrepentimiento”.
No obstante, sabe reconocer sus propios errores y arrepentirse, sin desanimarse y sin dejar de cumplir con la misión de anunciar el Evangelio y reunir al rebaño de Cristo, hasta el martirio”, aseguró respecto al primer apóstol.
Por otro lado, de san Pablo destacó que se dejó transformar por la fuerza de la Palabra de Dios, que “lo alejó de la violencia para conducirlo por el camino del amor”.
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Durante la misa, como dicta la tradición, el papa bendijo los palios que llevarán los nuevos arzobispos metropolitanos, una indumentaria compuesta por estolas de lana blanca con cruces negras que se portan sobre el pecho y los hombros.
León XIV recordó que esta banda expresa el compromiso de todo pastor de “llevar sobre sus hombros a los hermanos y hermanas que le han sido confiados” y de “sacrificar por ellos energías, tiempo, esfuerzo e incluso la vida, para que el Evangelio llegue a todos y el mundo entero encuentre en él armonía y concordia”.
Entre los asistentes a la liturgia estuvo una delegación del Patriarcado Ecuménico de Constantinopla, encabezada por el metropolitano de Calcedonia, Emmanuel Adamakis.
Con información de EFE
Información tomada de López Dóriga Digital
