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El Pasito: negocio en llamas, impunidad intacta

El Pasito: negocio en llamas, impunidad intacta

El incendio en un local de ropa en El Pasito no sólo volvió a encender las alarmas de Protección Civil, también dejó al descubierto lo que todos saben y nadie quiere tocar: un mercado que opera al margen de la ley desde hace años. El siniestro, que obligó al cierre total de la circulación en la avenida y la calle 27, no es un accidente aislado, es la consecuencia directa de una red de irregularidades toleradas. Los llamados “diablitos” en la luz no son novedad, son práctica común en un espacio donde el orden simplemente no existe.

Aquí no hay medias tintas: lo de El Pasito no es informalidad, es permisividad institucional. Mientras comerciantes formales cumplen con pagos de luz, predial e impuestos, en ese mercado la regla parece ser otra. Y en el fondo del asunto, los señalamientos apuntan a un grupo político que ha hecho de ese espacio su bastión económico y territorial. Los Aguilar, ligados al Partido del Trabajo en Chihuahua, han sido señalados una y otra vez por fomentar un modelo que vive de la excepción, de la tolerancia oficial y del silencio conveniente de las autoridades.

El problema no es el incendio, es lo que lo provoca y lo que lo sostiene. Porque cuando la ilegalidad se vuelve norma, los riesgos también. Hoy fue un local; mañana puede ser una tragedia mayor. Y mientras nadie quiera poner orden, El Pasito seguirá siendo lo que es: un negocio redondo… hasta que las llamas vuelvan a recordarle a todos el costo de mirar hacia otro lado.

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