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*La conferencia del cinismo *La guerra del doble discurso *La soberanía de utilería

*La conferencia del cinismo *La guerra del doble discurso *La soberanía de utilería

*La conferencia del cinismo

*La guerra del doble discurso

*La soberanía de utilería

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La dirigente nacional de Morena, Ariadna Montiel llegó a Chihuahua para anunciar que van con todo contra la gobernadora Maru Campos, por haber traído gringos de la CIA a Chihuahua a desmantelar laboratorios de droga. 

Para hacer su anuncio, convocó a rueda de prensa en donde se hizo acompañar por el alcalde de Juárez, Cruz Pérez Cuéllar, quien es popular a nivel nacional por tener una de las policías municipales más infiltradas por el narcotráfico, también estuvo la senadora Andrea Chávez, famosa por presuntamente estar patrocinada por el cártel de La Barredora, otro grupo poderoso del narcotráfico.

Y como relleno, metieron a los dos tapetes; Cuauhtémoc Estrada y Hugo González, y a la dirigente estatal Brighite Granados quien prefirió quedarse atrasito de todos fingiendo demencia, ya que ha sido señalada fuertemente por Cruz Pérez Cuéllar, Cuauhtémoc Estrada y Hugo González, de manipular el Comité Estatal de Morena para beneficiar a su tío Juan Carlos Loera y a la senadora Andrea Chávez.

En dicha conferencia, la secretaria Ariadna Montiel fue cuestionada por videos difundidos desde comunidades indígenas de Chilapa, donde habitantes han solicitado apoyo incluso al gobierno de Estados Unidos ante la violencia y los desplazamientos registrados en la zona.

Un compañero de la prensa le preguntó si esas acciones podrían considerarse también como “traición a la patria”. La funcionaria respondió puras tonterías que nada tenían que ver con la pregunta, y al insistirle nuevamente sobre el tema, Ariadna Montiel respondió: “Le voy a responder a mi manera”… o sea, sin responder absolutamente nada.

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La visita de la nueva dirigente nacional de Morena, Ariadna Montiel, terminó por encender una confrontación que ya venía creciendo en Chihuahua. La presidenta estatal del PAN, Daniela Álvarez Hernández, salió a acusar directamente que Morena pretende convertir el tema de la seguridad en un espectáculo político mientras guarda silencio frente a la crisis que consume a Sinaloa y a los señalamientos que persiguen al gobernador Rubén Rocha Moya. Y ahí está el punto que más les duele: mientras exigen juicio político contra Maru Campos, evitan tocar siquiera con la punta de los dedos el desastre sinaloense, donde la violencia ya dejó de ser noticia para convertirse en rutina.

En Chihuahua el mensaje del PAN fue claro y sin maquillaje: no van a permitir que Morena utilice la narrativa del crimen organizado como arma electoral mientras sus propios gobiernos arrastran acusaciones, sospechas y silencios incómodos. El senador Mario Vázquez acusó que la marcha promovida por Morena busca distraer a la opinión pública del caso Rocha Moya, justo cuando el tema de los presuntos vínculos entre poder y narcotráfico vuelve a perseguir al partido guinda. 

Y mientras desde Morena organizan movilizaciones y discursos incendiarios, en Chihuahua presumen decomisos, laboratorios desmantelados y operativos contra grupos criminales. La batalla ya dejó de ser política; ahora es una guerra de narrativas donde cada quien intenta convencer a la ciudadanía de quién protege realmente al estado y quién solo protege a los suyos.

Lo verdaderamente peligroso para Morena no es la crítica del PAN. Lo verdaderamente peligroso es que cada vez más mexicanos empiezan a notar la doble vara. Porque cuando el escándalo está en la oposición, piden cárcel, juicio político y linchamiento mediático; pero cuando el señalamiento toca a los suyos, aparece el silencio, el desvío y el “no pasa nada”. Y en política, el silencio también delata.

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Mientras Claudia Sheinbaum repite en cada discurso la palabra “soberanía”, en México explotan camionetas presuntamente vinculadas al narcotráfico, y ahora una investigación de CNN asegura que detrás de algunos operativos encubiertos habría agentes de la CIA actuando dentro del territorio nacional. El caso de Tecámac, ocurrido a finales de marzo cerca del AIFA, fue manejado con un silencio sospechoso. Dos muertos, una camioneta destrozada por una explosión y versiones oficiales prácticamente inexistentes. Pero ahora la versión que surge desde Estados Unidos no solo exhibe la fragilidad del gobierno mexicano, sino que deja una pregunta brutal: ¿quién manda realmente en este país?

La revelación es demoledora porque exhibe exactamente lo contrario a lo que presume Morena. Durante años acusaron a gobiernos anteriores de “entreguistas”, pero hoy México aparece retratado como un territorio donde agencias extranjeras supuestamente operan con explosivos y eliminan objetivos criminales mientras Palacio Nacional guarda silencio. Y lo más delicado no es únicamente la presunta presencia de la CIA, sino el tamaño del vacío institucional que tendría que existir para que algo así ocurra. Porque si el gobierno lo sabía, el discurso patriótico se les cayó a pedazos; y si no lo sabía, entonces el país está completamente rebasado.

La tragedia política para Morena es que cada vez se parecen más a aquello que juraron combatir. Mucho discurso histórico, mucha referencia a Juárez, Madero o Carranza, pero en la realidad México parece escenario de serie de espionaje, con cárteles convertidos en objetivos militares y un gobierno atrapado entre la propaganda y el miedo. Lo que hoy revelan medios internacionales no solo golpea la narrativa oficial: deja a México exhibido ante el mundo como un país donde la soberanía sirve para los discursos… pero no para el control del territorio.

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