México iniciará la Copa Mundial de la FIFA 2026 con buenas sensaciones y la presión natural de jugar en casa. El “Tri” llega invicto en sus últimos cinco partidos, con tres victorias, dos empates y sólo dos goles recibidos; además de una goleada anoche por 5-1 ante Serbia, lo que reforzó el ánimo del equipo previo a su debut frente a Sudáfrica.
Con nombres como Raúl Jiménez, Luis Chávez, Johan Vásquez, Edson Álvarez y Julián Quiñones, la selección mexicana buscará imponer condiciones desde el arranque y aprovechar el impulso de la localía. El contexto parece favorable para el plantel dirigido por Javier Aguirre, pero también exige mesura.
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México no sólo carga con la obligación de avanzar, sino con la expectativa de hacerlo como líder de grupo ante su público. Una solidez defensiva reciente y la recuperación de variantes en ataque son señales alentadoras, aunque el verdadero examen estará en sostener ese rendimiento bajo presión mundialista, especialmente en un torneo donde cualquier desconcentración puede cambiar el rumbo desde la fase inicial.
El primer reto será Sudáfrica, que aparece como el rival con momento más irregular dentro del grupo, registrando apenas una victoria en sus últimos cinco encuentros. Aún así, el debut no luce como mero trámite: los “Bafana Bafana” llegan con atletas experimentados y la posibilidad de jugar sin tanta presión mediática como México. Para los aztecas, abrir el Mundial en casa puede ser una ventaja emocional, pero también una carga si se complican los 90 minutos o el gol tarda en llegar.

Plantarle cara a la velocidad coreana y el paso perfecto de Chequia
Corea del Sur, en cambio, representa una amenaza más reconocible por el peso de figuras como Son Heung-min, Kim Min-jae y Lee Kang-in; aparte de una dinámica reciente competitiva, con tres triunfos y dos derrotas.
El equipo asiático suele ser intenso, ordenado y peligroso en transiciones rápidas, por lo que podría exigirle a México concentración en la salida y equilibrio entre líneas. No tiene la misma presión que el anfitrión, pero sí cuenta con jerarquía internacional suficiente para pelear uno de los boletos a la siguiente ronda.
Sin embargo, el rival que más puede incomodar a México es Chequia, escuadra que llega con paso perfecto en sus últimos cinco partidos; de noviembre de 2025 a junio de 2026, venció a Gibraltar, Irlanda, Dinamarca, Kosovo y Guatemala. El conjunto europeo combina fortaleza física, orden táctico y peligro en pelota parada; con jugadores como Patrik Schick, Tomáš Souček, Adam Hložek y Ladislav Krejčí como piezas clave.
Para los anfitriones, el Grupo A luce accesible en el papel, pero no sencillo: México tiene argumentos para liderarlo, aunque Chequia aparece como el “caballo negro” o el adversario capaz de poner a prueba su concentración, defensa aérea y la capacidad para resolver partidos cerrados.
Con información de López Dóriga

